Ayer recibí un mail.
“(…) he leído hoy (el 26 de Junio) en su web lo que escribe acerca de la industria en España (https://sninobecerra.com/industria/) y me ha dado pie para hacerle la siguiente pregunta: ¿durante las conversaciones que mantuvo el Reino de España para su acceso a la Comunidad Europea qué papel jugó la industria en ellas? Conozco el tema de la agricultura con respecto a Francia, pero siempre me ha rondado la duda de que la brutal reconversión, mejor dicho, el brutal desmantelamiento industrial de principios de los ochenta llevada a cabo por el PSOE fue el precio pagado por nuestra entrada en las instituciones europeas… Por favor sáqueme de la duda si tiene a bien… Nací en 1956 en un lugar del páramo castellano y recuerdo bien que en el NO-DO nos mostraban los logros de los astilleros españoles botando superpetroleros… ¡Qué tiempos! Un saludo.”
Mi respuesta ha sido:
“Bueno, superpetroleros, no: los astilleros españoles no daban para tanto. La verdad es que la industria española, la industria de la mayor parte de Europa, había estado viviendo del proteccionismo y de las subvenciones; la española más debido a que el mercado nacional era un coto cerrado para ella. Si el PSOE no hubiese realizado la reconversión industrial el partido que hubiese estado en el Gobierno hubiera tenido que hacerla porque esa industria no era competitiva y España no podía seguir al margen del mundo. Otra cosa es como se hizo. Por ejemplo, se cerraron Altos Hornos del Mediterráneo cuando el informe más exhaustivo que se realizó sobre la siderurgia española, el informe Kawasaki, apuntaba a que debían mantenerse y cerrase otras instalaciones en el Norte. Otros países también afrontaron reconversiones, como Francia y Bélgica. El problema no estuvo en la reconversión, sino en que a partir de ahí España ‘renunció’ a la Industria”.