Miren el gráfico adjunto. Obsérvenlo bien.

Recoge la evolución del déficit fiscal interregional de Catalunya desde el 2002 hasta en 2014 (último año publicado) calculado por el método de la carga beneficio y por el de flujo monetario. Entre paréntesis el porcentaje que las cantidades suponen proporción al PIB de Catalunya.

Fuente: Diari Ara 05.12.2017, Pág. 26

La diferencia entre ambos métodos radica en que el de carga beneficio reparte proporcionalmente entre todos los españoles el gasto que se efectúa en un punto en concreto, por ejemplo el reboque de la fachada del museo del Prado, beneficia tanto a un residente en Almendralejo como a uno en Madrid; mientras que el sistema de flujo monetario beneficia donde se realiza el gasto: la construcción de una carretera que una Terán y Ruente en Cantabria se contabiliza en esa región, pero no afecta a un residente de Coria, en Cáceres. Pienso que el sistema correcto es el de flujo monetario.

Las cantidades a las que asciende el déficit fiscal interregional de Catalunya pienso que son una exageración por dos motivos. Por un lado, porque suponen una disminución de los recursos con que Catalunya cuenta para afrontar políticas de crecimiento y bienestar; por otro, porque Catalunya queda, en términos de recursos por habitante, en una posición peor, tras recibir lo que el Estado le entrega, que otras regiones también después de recibir a pesar de ser estas receptoras netas. (Comunidades Autónomas: Recursos por habitante, https://sninobecerra.com/comunidades-autonomas-recursos-por-habitante/ ).

Bien, volvamos al gráfico. El gráfico recoge la evolución desde el año 2002 hasta la actualidad del déficit fiscal interregional de Catalunya, pero ¿qué sucedió con anterioridad?. Remontándonos a 1980, el año en que fue promulgada la LOFCA, la ley que regula la financiación regional; recogiendo el PIB anual de Catalunya desde dicho año hasta hoy; suponiendo que la tasa de déficit fiscal interregional se haya mantenido; y actualizando los importe anuales de déficit interregional a euros del 2016, lo que sale es que Catalunya tiene un déficit interregional acumulado desde 1980 de más de 570.000 millones euros: dos veces y media el PIB de Catalunya del año 2016.

¿Se imaginan lo que hubiese podido hacer Catalunya con esos fondos a lo largo de esos años?. ¿Pueden hacerse una idea de las inversiones que podría haber realizado en sanidad, en educación, en comunicaciones, en atención a la dependencia, en instalaciones culturales? Dense una vuelta por Euskadi, se harán esa idea. Y lo peor: muchos de quienes ahora critican las carencias que Catalunya tiene en sanidad, en educación, en comunicaciones, en atención a la dependencia, en instalaciones culturales, son quienes han contribuido a que Catalunya tenga el sistema de financiación que tiene y que ha dado lugar a tales carencias.

No hay que olvidar esta cifra por lo que supone en si misma y porque concluye cualquier argumento en relación a ‘la parte de deuda del Estado que corresponde a Catalunya’: Catalunya ya ha pagado más de dos veces la teórica deuda del Estado que le correspondería, y eso contando ‘toda la deuda’, no sólo la que correspondiente a inversiones realizadas por el Estado en la región y que no hubiera precisado realizar si esa déficit interregional no se hubiese producido cada año.

Da la sensación de que Catalunya debe comportarse como la suegra, como la madre del marido que para no tener problemas con la pareja, pero sobre todo con la nuera, debe tener ‘la boca cerrada y la cartera abierta’. Me contó la receta hace años una suegra, una señora de la sociedad vasca. Parece como si Catalunya debiera aportar todo lo que le digan, sin protestar, sin reclamar, solo aportar; incluso aunque tras aportar y recibir, quede en una situación peor que otras regiones que reciben muchísimo más de lo que aportan. Comentarios en el sentido de que desde una perspectiva económica son ilógicas las cantidades que Catalunya aporta vistas las que recibe, son objeto de réplicas que nada tienen que ver con lo económico. Por eso: porque, da la sensación, que Catalunya debe comportarse como la suegra.

El problema, repitámoslo, reside en que desde 1980 se está manteniendo en España una estructura administrativa que se sustente en unas regiones la mayoría de las cuales no son sostenibles porque ni de lejos generan el PIB necesario para poder sostenerse; y otras que podrían serlo solo lo serían parcialmente porque no pueden afrontar todas las competencias que en su momento se les transfirieron. Una región que precisa percibir anualmente el 17% de su PIB, o el 14%, o el 8%, o el 6%, no es viable (y eso sin entrar en qué gastan esas regiones esas cantidades que perciben); luego su existencia como ente teóricamente autónomo debe ser revisada. Pero estas son cuestiones técnicas no políticas de las que o bien no habla ningún partido político o bien, si lo hace, lo hace desde posiciones no técnicas .

Indudablemente es este un tema para meditar mucho y muy largamente.

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